Según datos compartidos por Mat Piscatella, analista de la firma de investigación Circana, los jóvenes de 18 a 24 años están gastando considerablemente menos en videojuegos que otras generaciones, una tendencia que refleja las dificultades económicas que enfrenta la Generación Z. El encarecimiento de la vivienda, la precariedad laboral y las deudas estudiantiles han reducido el margen para gastos en ocio, y los videojuegos no son la excepción.

El fenómeno se explica también por el aumento de los precios de consolas y juegos, que ha hecho que muchos jugadores prioricen alternativas más económicas. Plataformas como Steam y tiendas digitales ofrecen descuentos frecuentes, mientras que los títulos free-to-play se han convertido en una opción atractiva para quienes no pueden costear lanzamientos de precio completo.
El debate sobre los juegos que alcanzan precios de 80 o incluso 90 dólares ha generado un clima poco favorable para el consumo entre los más jóvenes. Sin embargo, no todos los estrenos se suman a esta tendencia: títulos como Clair Obscur: Expedition 33, candidato a juego del año, llegaron al mercado por precios reducidos, demostrando que aún hay espacio para propuestas más accesibles.

Esta disminución del gasto juvenil podría influir en las estrategias de la industria, que deberá equilibrar la rentabilidad con la accesibilidad para no perder a un segmento clave del mercado. En un contexto económico restrictivo, la capacidad de atraer a jugadores con opciones asequibles será determinante para el futuro de las ventas.







