Tras el enorme éxito global de la película de Super Mario Bros., Nintendo no piensa levantar el pie del acelerador en su incursión en el cine. En una reciente Asamblea General Anual, el presidente de la compañía, Shuntaro Furukawa, confirmó que ya se encuentran en desarrollo “varios otros proyectos” de contenido visual, además de las ya anunciadas películas de Super Mario Bros. 2 y The Legend of Zelda en acción real.
La estrategia es clara: Nintendo quiere que más personas entren en contacto con sus franquicias, incluso si no tienen una consola. Para lograrlo, están apostando por llevar sus universos al cine y la televisión, pero con una filosofía diferente a la de otros gigantes del entretenimiento. En lugar de ceder los derechos y desligarse del proceso, Nintendo se involucra directamente en la producción, invierte en los proyectos y vela por la calidad final. Según Furukawa, esta decisión les permite mantener la esencia de sus personajes y garantizar que los fans reciban un producto digno del legado de cada franquicia.

La cinta animada de Super Mario Bros. recaudó más de 1,300 millones de dólares en taquilla, y dejó la vara altísima para futuras adaptaciones. Nintendo ya puso fecha para la secuela: abril de 2026. Por su parte, la película live-action de The Legend of Zelda, dirigida por Wes Ball (Kingdom of the Planet of the Apes), llegará en mayo de 2027. Aunque no se han revelado más títulos oficialmente, los comentarios de Furukawa confirman que ya hay más películas en camino.
Entre las franquicias que los fans más mencionan como posibles candidatas a futuras adaptaciones están Metroid, Kirby, Donkey Kong y Fire Emblem. También suenan nombres como Animal Crossing, que tras su éxito durante la pandemia, podría ser ideal para un proyecto más ligero y emocional. Eso sí, Pokémon probablemente quedará fuera, ya que su universo audiovisual es gestionado de forma independiente.

Lo que queda claro es que Nintendo está construyendo su propio universo cinematográfico, paso a paso, y con una visión a largo plazo. Las películas no son un simple producto secundario, sino una extensión cuidadosamente supervisada de sus franquicias. Si todo sale bien, podríamos estar ante una nueva era en la que los mundos de Nintendo trasciendan la consola para conquistar también la pantalla grande.







